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¿Qué son los microplásticos y de verdad son tan nocivos?

Publicado por Felipe Olivares en

En nuestro día a día, sin siquiera notarlo, estamos rodeados de diminutas partículas de plástico conocidas como microplásticos. Presentes en el aire que respiramos, el agua que bebemos y hasta en los alimentos que consumimos, estas partículas de menos de 5 mm de diámetro han invadido los ecosistemas y, lo más preocupante, también nuestros cuerpos. ¿Qué implicaciones tiene esto para la salud y el medio ambiente? Descúbrelo a continuación.

¿Qué son los microplásticos?

Los microplásticos son fragmentos de plástico que se liberan al medio ambiente a través de productos de consumo, desgaste de materiales y la degradación de residuos plásticos más grandes. Se han encontrado en el aire, el suelo, los cuerpos de agua y en organismos vivos.

Microplásticos en el aire

Los microplásticos en la atmósfera provienen del desgaste de textiles sintéticos, neumáticos, envases plásticos y partículas en suspensión generadas por la actividad industrial. Estas diminutas partículas pueden ser transportadas por el viento a largas distancias y depositarse en ecosistemas terrestres y acuáticos. Su inhalación por humanos y animales representa un riesgo para el sistema respiratorio, ya que pueden generar inflamación, estrés oxidativo y contribuir al desarrollo de enfermedades pulmonares crónicas.

Microplásticos en la tierra

El suelo es un ecosistema clave que está siendo gravemente afectado por los microplásticos. Estos contaminantes provienen de diversas fuentes, como la fragmentación de residuos plásticos, el uso de fertilizantes que contienen partículas plásticas, la degradación de textiles sintéticos y la contaminación por el uso de aguas residuales en la agricultura.

Con el tiempo, estas partículas se acumulan en el suelo, afectando su calidad y reduciendo su fertilidad. Además, estudios han demostrado que los microplásticos pueden modificar la microbiota del suelo, alterando el equilibrio de microorganismos esenciales para la salud del ecosistema. También pueden ser ingeridos por organismos del suelo, como lombrices e insectos, afectando su desarrollo y potencialmente transfiriéndose a la cadena alimentaria.

Microplásticos en el agua

Los cuerpos de agua, desde océanos hasta ríos y lagos, son algunos de los ecosistemas más afectados por los microplásticos. Estas partículas ingresan al agua a través del lavado de textiles sintéticos, la degradación de envases plásticos y productos de un solo uso, así como el vertido de aguas residuales sin tratar. Los microplásticos han sido detectados incluso en el agua potable, lo que indica su capacidad para infiltrarse en los sistemas de suministro.

En los océanos, los microplásticos son ingeridos por organismos marinos, desde plancton hasta peces y mamíferos, afectando la biodiversidad y entrando en la cadena alimentaria humana. Además, pueden actuar como vectores de contaminantes químicos, ya que atraen y acumulan sustancias tóxicas presentes en el agua, aumentando los riesgos para la salud de los ecosistemas y las personas.

Fuentes de microplásticos en el agua

  • Residuos plásticos degradados: Bolsas, botellas y otros plásticos desechados en cuerpos de agua.
  • Lavado de ropa sintética: Cada ciclo de lavado libera miles de microfibras al agua.
  • Cosméticos y productos de higiene personal: Algunos exfoliantes y pastas de dientes contienen microesferas plásticas.
  • Aguas residuales no tratadas: Transportan una gran cantidad de microplásticos provenientes de diversas fuentes.
  • Industria pesquera: Redes, cuerdas y otros materiales plásticos que terminan en el mar.

Microplásticos en los animales

Se han detectado en peces, aves y mamíferos marinos, quienes los ingieren accidentalmente, lo que puede causar problemas digestivos, intoxicaciones y alteraciones en su metabolismo. Además, los microplásticos pueden afectar su sistema reproductivo y comprometer su capacidad de supervivencia. Estas partículas también pueden acumularse en la cadena alimentaria a medida que los depredadores consumen organismos contaminados, lo que representa un riesgo para la salud humana al llegar a nuestros platos a través del consumo de mariscos y pescados.

Microplásticos en los humanos

Los microplásticos están presentes en el agua potable, los alimentos y el aire, lo que implica una exposición constante para los seres humanos. Investigaciones recientes han demostrado que estas diminutas partículas pueden alojarse en órganos y tejidos, generando preocupaciones sobre sus efectos a largo plazo.

Algunos de los posibles impactos en la salud incluyen: 

  • Inflamación y daño celular: Se ha observado que los microplásticos pueden inducir respuestas inflamatorias en el organismo, lo que podría contribuir a diversas enfermedades crónicas.
  • Interferencia en el sistema endocrino: Al contener sustancias químicas como ftalatos y bisfenol A, los microplásticos pueden alterar el equilibrio hormonal.
  • Riesgos cardiovasculares: Se investiga su posible relación con enfermedades cardiovasculares debido a su capacidad para ingresar al torrente sanguíneo.
  • Acumulación en órganos vitales: Estudios han detectado su presencia en pulmones, hígado, riñones y hasta en la placenta, lo que sugiere una bioacumulación preocupante.


Aunque aún se requiere más investigación para determinar su impacto exacto en la salud humana, la creciente evidencia sugiere que los microplásticos representan un riesgo que no debe ser ignorado.

Microplásticos en el cerebro

Estudios recientes han encontrado que estas partículas pueden atravesar la barrera hematoencefálica, aumentando los riesgos de inflamación y enfermedades neurodegenerativas.

Microplásticos en los testículos

Investigaciones sugieren una posible acumulación en los testículos, lo que podría afectar la fertilidad masculina. Sin embargo, se requieren más estudios para confirmar sus efectos a largo plazo.

¿Dónde se originan los microplásticos?

Los microplásticos tienen múltiples fuentes de origen, tanto terrestres como marinas. En tierra, provienen del desgaste de textiles sintéticos, neumáticos, envases plásticos y productos de un solo uso que se degradan con el tiempo. También se generan a partir de residuos industriales y la fragmentación de plásticos en vertederos. 
En el entorno marino, se originan por la degradación de redes de pesca, microesferas de cosméticos y el vertido de aguas residuales sin tratamiento adecuado. Estas partículas pueden viajar grandes distancias a través del viento y las corrientes oceánicas, dispersándose globalmente y afectando diversos ecosistemas.

Clasificación de los microplásticos

Microplásticos primarios

Son aquellos que se fabrican de manera intencionada para su uso en productos como cosméticos, productos de limpieza y textiles.

Microplásticos secundarios

Se generan por la degradación de plásticos más grandes debido a la exposición al sol, el agua, la fricción mecánica y otros factores ambientales, liberando fragmentos que se dispersan en el entorno.

Riesgos sanitarios de los microplásticos

El impacto de los microplásticos en la salud humana es una preocupación creciente. Aunque las investigaciones aún están en desarrollo, estudios han demostrado que estas diminutas partículas pueden ingresar al organismo a través de la ingesta de agua y alimentos, la inhalación y el contacto con productos contaminados. Una vez en el cuerpo, los microplásticos pueden acumularse en órganos vitales y desencadenar diversos problemas de salud.

¿Está aumentando la presencia de microplásticos?

Sí. La producción mundial de plástico sigue en aumento, lo que también incrementa la cantidad de microplásticos en el medio ambiente. Según estudios recientes, estas partículas han sido detectadas en lugares remotos como el Ártico y la cima del Everest, demostrando su omnipresencia.

Factores que contribuyen a su proliferación:

  • Incremento en el uso de plásticos de un solo uso
  • Manejo inadecuado de residuos.
  • Degradación de plásticos en entornos naturales.
  • Falta de regulaciones efectivas para su control.

Dado su impacto potencial en la salud y los ecosistemas, es fundamental adoptar medidas para reducir su presencia y mitigar sus efectos negativos.

¿Qué se puede hacer para combatir los microplásticos?

La lucha contra los microplásticos requiere un enfoque integral que involucre a gobiernos, industrias y ciudadanos. A continuación, algunas de las principales acciones que pueden reducir su presencia en el medio ambiente y minimizar su impacto en la salud:

1. Reducción del consumo de plásticos de un solo uso

  • Optar por bolsas reutilizables, botellas de acero inoxidable y envases de vidrio.
  • Evitar productos con microesferas plásticas, como algunos exfoliantes y pastas dentales.
  • Priorizar el uso de pajillas, cubiertos y platos biodegradables o reutilizables.

2. Mejor gestión y reciclaje de residuos plásticos

  • Separar correctamente los residuos para facilitar el reciclaje.
  • Promover sistemas de reciclaje más eficientes y el uso de plásticos reciclados en nuevos productos.
  • Impulsar la economía circular para reducir la producción de plásticos nuevos.

3. Innovación y desarrollo de alternativas ecológicas

  • Fomentar la investigación en bioplásticos y materiales biodegradables.
  • Incentivar a las empresas a desarrollar productos libres de microplásticos.
  • Apoyar normativas que regulen el uso de plásticos contaminantes en la industria.

4. Protección de cuerpos de agua y ecosistemas

  • Mejorar los sistemas de filtración de aguas residuales para evitar que los microplásticos lleguen a ríos y océanos.
  • Participar en limpiezas de playas y cuerpos de agua para reducir la contaminación plástica.
  • Apoyar proyectos de restauración de ecosistemas afectados por los microplásticos.

5. Concienciación y educación ambiental

  • Informarse sobre el impacto de los microplásticos y compartir el conocimiento con otras personas.
  • Promover campañas educativas en escuelas y comunidades sobre la reducción de plásticos.
  • Exigir a los gobiernos y empresas medidas más estrictas para combatir la contaminación por microplásticos.

Cada pequeña acción cuenta. Si bien los microplásticos ya están en nuestro entorno y en nuestros cuerpos, reducir su generación y dispersión es clave para proteger nuestra salud y la del planeta.

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