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Tipos de cubrebocas o mascarillas al por mayor

Publicado por Felipe Olivares en

Los cubrebocas o mascarillas han sido una de las herramientas más importantes en la protección contra enfermedades respiratorias, especialmente durante la pandemia de COVID-19. 

Con el aumento de la demanda de estos productos, la venta al por mayor de mascarillas se ha convertido en un negocio en crecimiento, ofreciendo a empresas, instituciones y distribuidores una excelente oportunidad para abastecerse de estos esenciales. A lo largo de este artículo, conocerás los diferentes tipos disponibles en el mercado al por mayor, sus características, ventajas y desventajas, y qué considerar al momento de comprar estos productos.

Conoce los tipos de cubrebocas o mascarillas

Existen varios tipos de cubrebocas o mascarillas disponibles al por mayor, cada una con sus características específicas que las hacen más o menos adecuadas para diferentes necesidades; y recuerda que al elegir el tipo, es importante considerar factores como el nivel de protección necesario, el costo, la comodidad y la durabilidad del producto. 

 Cubrebocas tipo n95

El cubrebocas tipo N95 es uno de los más reconocidos y utilizados debido a su alta capacidad de filtración. Está diseñada para proporcionar una protección superior contra partículas pequeñas en el aire, incluyendo virus, bacterias, polvo, humo y otros contaminantes. 

Las N95 tienen un estándar de filtración del 95%, lo que significa que filtran al menos el 95% de las partículas suspendidas en el aire que tienen un tamaño de hasta 0.3 micras. Esto las convierte en una opción ideal para entornos de alto riesgo, como hospitales, laboratorios y áreas industriales. 

Además, cuentan con un diseño ajustado que se adapta a la forma de la cara para lograr un buen sello, evitando la fuga de aire. A diferencia de las mascarillas quirúrgicas o de tela, las N95 ofrecen una protección más robusta, especialmente en situaciones donde se requiere una barrera efectiva contra contaminantes aéreos. 

Aunque suelen ser más costosas que otros tipos, su capacidad de filtración las convierte en una opción esencial para profesionales de la salud y personas expuestas a condiciones peligrosas. Es importante señalar que las mascarillas N95 son reutilizables bajo ciertas condiciones, pero deben ser reemplazadas después de un uso prolongado o cuando pierdan efectividad.

Cubrebocas tipo careta

El cubrebocas tipo careta, también conocido como protector facial o pantalla facial, es un equipo de protección personal diseñado para cubrir toda la cara, incluyendo los ojos, la nariz y la boca. 

A diferencia de las mascarillas convencionales, que solo cubren la nariz y la boca, las caretas proporcionan una barrera adicional contra gotas, salpicaduras de líquidos y partículas suspendidas en el aire. 

Es algo muy común de encontrar en entornos donde el riesgo de exposición a fluidos es alto, como en hospitales, consultorios médicos, laboratorios y áreas de producción. Las caretas están fabricadas con materiales transparentes, como plástico o acrílico, lo que permite una visibilidad clara sin obstrucciones-

Aunque no filtran el aire como las mascarillas N95 o quirúrgicas, son altamente efectivas para proteger los ojos y la cara de posibles contaminantes, especialmente cuando se combinan con mascarillas tradicionales.

Cubrebocas tipo quirúrgico

El cubrebocas tipo quirúrgico es una de las opciones más comunes y ampliamente utilizadas, especialmente en entornos médicos y hospitalarios. Están diseñadas para proteger tanto al usuario como a las personas cercanas de la transmisión de enfermedades respiratorias, al actuar como una barrera contra gotas, fluidos y partículas grandes en el aire. 

Fabricadas con tres capas de materiales no tejidos, como polipropileno, las mascarillas quirúrgicas son ligeras, cómodas y desechables, lo que las convierte en una opción conveniente y económica para su uso en situaciones de corta duración. 

La capa externa está diseñada para repeler líquidos, mientras que la capa interna ayuda a filtrar partículas del aire, y no se ajustan tan herméticamente como las mascarillas N95, pero ofrecen un nivel adecuado de protección en situaciones no críticas. 

Son muy buenas para prevenir la propagación de enfermedades en entornos donde se espera que el usuario esté en contacto cercano con otras personas, como en clínicas, consultorios y consultorios dentales.

Cubrebocas desechables de tres capas

El cubrebocas desechable de tres capas es una de las opciones más populares y accesibles para protegerse contra la propagación de enfermedades respiratorias. Están conformadas por tres capas de materiales no tejidos que brindan una barrera efectiva contra partículas grandes, gotas de saliva y otras impurezas presentes en el aire. 

La capa externa está diseñada para repeler líquidos, evitando que estos entren en contacto con la cara, mientras que la capa intermedia actúa como un filtro que atrapa partículas suspendidas en el aire. 

La capa interna es suave y cómoda para el contacto con la piel, lo que hace que este tipo de mascarilla sea adecuado para usar durante largos períodos de tiempo. Las mascarillas desechables de tres capas son ligeras, fáciles de usar y ofrecen un nivel de protección adecuado en entornos de bajo riesgo, como en actividades cotidianas, transporte público o en situaciones donde no se requiere una protección más avanzada. 

Aunque no ofrecen la misma capacidad de filtración que las N95 o quirúrgicas, son eficaces para prevenir la propagación de enfermedades comunes, como resfriados, gripe y otras infecciones respiratorias. 

Cubrebocas reutilizables o mascarillas de tela

Fabricadas generalmente con algodón, poliéster o una combinación de ambos materiales, están diseñadas para ser lavadas y reutilizadas múltiples veces, lo que las convierte en una alternativa ecológica y económica frente a las mascarillas desechables. 

Aunque su capacidad de filtración depende del tipo de tela y la cantidad de capas, las mascarillas de tela ofrecen una protección adecuada cuando se utilizan correctamente. Para aumentar su eficacia, muchos modelos cuentan con filtros adicionales que refuerzan la barrera contra partículas pequeñas y gotas. 

También son cómodas, personalizables en cuanto a tamaño, diseño y ajuste, lo que permite un uso prolongado sin incomodidad. Son ideales para actividades cotidianas y para personas que buscan una opción más ecológica, ya que se lavan y utilizan repetidamente, reduciendo la cantidad de desechos generados por las mascarillas desechables. 

Mascarillas  de protección con filtros de partículas

Son dispositivos de protección respiratoria diseñados para ofrecer una filtración avanzada contra partículas en el aire, como polvo, humo, polen y microorganismos, lo que las hace esenciales en entornos industriales, agrícolas, y para aquellos que necesitan una protección adicional en situaciones de alto riesgo. 

Cuentan con un sistema de filtros que puede estar compuesto por capas de materiales especializados, como carbón activado o filtros HEPA (de alta eficiencia para partículas del aire), que tienen la capacidad de retener partículas finas de hasta 0.3 micras. 

A diferencia de las mascarillas comunes de tela o desechables, las mascarillas con filtros de partículas están diseñadas para proporcionar una mayor seguridad y comodidad, adaptándose al rostro para ofrecer un buen sello y evitar que el aire no filtrado entre por los bordes. 

Aunque son más costosas que otros tipos de mascarillas, ofrecen una protección mucho más robusta, lo que las convierte en una opción imprescindible en trabajos de construcción, pintura, agricultura y áreas donde la exposición a partículas peligrosas es frecuente. 

 Mascarillas de protección dual

Las mascarillas de protección dual son equipos de protección respiratoria avanzados que combinan dos tipos de protección en un solo dispositivo, ofreciendo una barrera tanto para partículas sólidas y líquidas como para gases o vapores peligrosos. 

Este tipo de mascarilla incorpora un filtro adicional que protege contra vapores orgánicos, productos químicos o gases tóxicos que pueden ser inhalados durante actividades específicas, como la manipulación de sustancias químicas, trabajos en industrias farmacéuticas o procesos de soldadura. 

Están diseñadas para garantizar un ajuste seguro al rostro, lo que ayuda a prevenir la exposición a estos riesgos en el aire. 

Aunque son más costosas y voluminosas que las convencionales, su capacidad para ofrecer una doble barrera de protección las convierte en una opción ideal para quienes trabajan en sectores de alto riesgo o que requieren una protección respiratoria más robusta.

Luego del COVID, el cubrebocas es una herramienta indispensable cuando tienes gripe

Luego del COVID-19, el uso de cubrebocas se ha consolidado como una herramienta indispensable no solo para prevenir la transmisión de virus como el SARS-CoV-2, sino también para protegerse de otras enfermedades respiratorias, como la gripe. 

Las mascarillas ayudan a contener las partículas que se dispersan cuando una persona estornuda o tose, reduciendo significativamente la posibilidad de contagiar a otras personas. Sin embargo, es fundamental saber cómo manejar adecuadamente la mascarilla después de su uso. 

Al quitarla, es importante hacerlo sin tocar la parte frontal, ya que podría estar contaminada con microorganismos. Lo ideal es sujetar la mascarilla por las tiras o los elásticos y retirarla con cuidado. 

Después de quitarla, se debe desechar en un recipiente cerrado o, en el caso de las reutilizables, lavarla a fondo con agua caliente y detergente para eliminar cualquier posible traza de virus o bacterias. Es fundamental también lavarse las manos con agua y jabón o usar un gel antibacterial con al menos 60% de alcohol para evitar la transferencia de cualquier posible patógeno. 

Encuentra el cubrebocas ideal para cada necesidad

Encontrar el cubrebocas ideal para cada necesidad es crucial para garantizar una protección adecuada y reducir el riesgo de enfermedades respiratorias. Las mascarillas no son solo una herramienta preventiva sino que también son esenciales en situaciones cotidianas donde existe exposición a partículas contaminantes, como en espacios cerrados con muchas personas, en el transporte público, o en ambientes con polvo y otros contaminantes del aire. 

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