Economía circular en Chile: más que una tendencia, una exigencia empresarial
Hoy en día, la economía circular en Chile pasó de ser una alternativa a convertirse en una verdadera obligación para el mundo empresarial. No es casualidad: hay una hoja de ruta clara, con 92 propuestas y siete metas que apuntan al 2040. Entre lo más relevante destaca la meta de crear 180 mil empleos verdes, llevar el reciclaje domiciliario al 65% y erradicar el 90% de los vertederos ilegales. Si miramos la realidad, Chile produce cerca de 20 millones de toneladas de residuos sólidos cada año, pero solo recicla un 22%.
La Ley de Fomento al Reciclaje (Ley REP) es uno de los motores principales de este cambio. ¿Por qué? Porque exige a las empresas cumplir metas concretas de recolección y valorización de envases y embalajes. Eso incentiva a preferir formatos como toallas de papel al por mayor, papel higiénico al por mayor, servilletas al por mayor y jabón líquido al por mayor. Además, contar con un Dispensador eficiente no solo ayuda a optimizar el consumo, sino que también reduce el desperdicio y permite que la gestión de higiene esté alineada con los objetivos de la economía circular.
Las empresas que logran adaptarse a estas nuevas exigencias ven oportunidades reales para diferenciarse en sostenibilidad y eficiencia. De hecho, varias compañías en Chile han alcanzado certificaciones de sostenibilidad y mejorado su imagen corporativa al incorporar prácticas circulares en la gestión de residuos y la elección de insumos de higiene.
¿Dónde se generan más residuos en la operación diaria?
Quizás te lo has preguntado: ¿dónde se concentran realmente los residuos dentro de una empresa? La respuesta suele estar en los productos de higiene y limpieza. Identificar esos puntos críticos es clave para empezar a aplicar mejoras bajo el modelo de economía circular.
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Consumo de papel en baños corporativos y espacios de alto tráfico
Si hay un foco de residuos en empresas e instituciones, ese es el uso de papel en baños y espacios de alto tráfico. La demanda permanente de papel higiénico y toallas de papel genera una cantidad considerable de embalaje y residuos post consumo. Una gestión eficiente parte por elegir productos en formatos industriales y al por mayor, y sumar sistemas de Dispensador que ayuden a controlar el uso y evitar el desperdicio.
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Embalajes, reposiciones y logística fragmentada
Otro tema a considerar es cómo se gestiona la compra y reposición de insumos. Cuando una empresa se basa en compras frecuentes y formatos pequeños, termina generando más residuos de embalaje y usando más recursos logísticos. Apostar por compras estratégicas en volumen y optar por productos de alto rendimiento, como toallas de papel al por mayor y jabón líquido al por mayor, ayuda a reducir embalajes y a hacer más eficiente la logística interna.
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Productos mal seleccionados que aumentan el desperdicio
No todos los productos de higiene y limpieza son iguales. Escoger mal puede llevar a más residuos y un uso ineficiente de recursos.
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Usar formatos que no se ajustan al flujo de personas.
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No contar con Dispensadores adecuados.
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Elegir productos de menor costo unitario sin considerar eficiencia o compatibilidad.
Lo recomendable es elegir productos diseñados para el uso institucional y en formatos industriales, ya que esto facilita la reducción de residuos y el cumplimiento normativo.
De la compra tradicional a la compra estratégica en volumen
Pasar de una compra tradicional, con reposiciones frecuentes y formatos pequeños, a una compra estratégica en volumen es una de las claves para avanzar en la economía circular, sobre todo en higiene profesional. Este cambio implica:
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Hacer auditorías de consumo en baños y áreas comunes.
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Detectar los productos que más se usan.
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Cambiar progresivamente a formatos industriales, como papel higiénico al por mayor y toallas de papel al por mayor.
Indicadores prácticos para integrar la economía circular en higiene empresarial
Para que la economía circular funcione realmente en la gestión de higiene empresarial, hay que mirar ciertos indicadores:
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Volumen de papel consumido por persona en baños (kilos diarios).
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Número de embalajes recibidos por mes.
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Tasa de valorización de residuos generados.
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Costo por unidad de producto usado.
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Porcentaje de capacidad utilizada en los sistemas de Dispensador.
Revisar estos indicadores de forma periódica facilita tomar mejores decisiones y ajustar las estrategias para optimizar recursos y reducir el impacto ambiental.
¿Cómo empezar hoy sin cambiar toda la operación?
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Auditoría de consumo en baños y áreas comunes
Si la idea es avanzar hacia la economía circular sin cambiarlo todo de golpe, lo primero es hacer una auditoría de consumo en baños y espacios comunes. Así vas a poder identificar patrones de uso, volúmenes y oportunidades de mejora, y eso será la base para aplicar cambios graduales.
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Migración progresiva a formatos industriales al por mayor
La migración debe ser de a poco, comenzando por los productos de mayor rotación. Elegir formatos industriales y al por mayor, como servilletas al por mayor, toallas de papel al por mayor y jabón líquido al por mayor, te ayuda a reducir la frecuencia de reposiciones, bajar la cantidad de embalajes y hacer más eficiente la logística.
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Implementación de sistemas de dispensación eficientes
Finalmente, instalar sistemas de Dispensador eficientes es clave para controlar el consumo, reducir el desperdicio y mejorar la experiencia de quienes usan los espacios. Estos sistemas permiten dosificar de manera adecuada los productos, evitar el uso excesivo y hacer más sencilla la gestión de residuos. Incorporar tecnologías de dispensación inteligentes aporta a una operación más sustentable y alineada con los principios de la economía circular en Chile.