¿Por qué son importantes los hábitos de higiene en el entorno laboral?
Mantener una buena higiene personal en el trabajo es importante para cuidar tanto la salud individual como la de todo el equipo. No se trata solo de evitar enfermedades, sino también de crear un ambiente donde todos se sientan cómodos y seguros. La forma en que cada uno cuida su higiene puede afectar directamente cómo lo ven sus compañeros, clientes y jefaturas, impactando incluso en la imagen profesional y la convivencia diaria.
La higiene laboral va mucho más allá de lo personal. Cuando se comparten herramientas, equipos o se manipulan productos, una mala práctica puede terminar en la contaminación de materiales o alimentos, lo que no solo pone en riesgo la salud, sino que también puede dañar la reputación de la empresa.
Un espacio limpio y cuidado favorece la concentración, reduce el estrés y permite que las relaciones laborales sean mucho más fluidas.
Principales hábitos de higiene personal recomendados en el trabajo
Lavado frecuente de manos y uso de gel antibacterial
El lavado de manos es una de las medidas más efectivas para frenar la transmisión de gérmenes. Es recomendable hacerlo antes y después de manipular alimentos, tras ir al baño y siempre que se haya tenido contacto con superficies comunes. Usar jabón líquido es lo ideal, ya que asegura una limpieza más profunda y minimiza el riesgo de contaminación cruzada.
Muchas empresas han optado por instalar dispensadores de jabón al por mayor en puntos estratégicos y también dispensadores de toallas de papel, lo que permite secarse las manos de forma mucho más higiénica. El uso de toalla de papel desechable es una excelente opción, ya que evita la acumulación de bacterias que pueden quedar en las toallas de tela.
En caso de no tener acceso inmediato a agua y jabón, el gel antibacterial es una alternativa súper práctica. Eso sí, es clave tener presente que debe contener al menos un 60% de alcohol para ser realmente efectivo, tal como lo recomienda la OMS. Este tipo de productos es especialmente útil en oficinas donde se comparten materiales o equipos a diario.
Higiene corporal y cuidado del uniforme o vestimenta laboral
- Ducharse a diario, usar desodorante y mantener las uñas cortas y limpias son hábitos básicos que marcan la diferencia en el día a día laboral.
- En ambientes donde se usa uniforme o ropa especial, es fundamental lavar y cambiar estas prendas con frecuencia para evitar la acumulación de suciedad y bacterias.
- El cuidado de la vestimenta también implica usar correctamente los equipos de protección personal y cambiarse de inmediato si la ropa se ensucia o contamina durante la jornada.
No te preocupes si esto parece mucho, porque una buena gestión de la ropa y una rutina de higiene corporal ayudan harto a proyectar una imagen profesional y a fortalecer la confianza tanto del equipo como de los clientes.
Buenas prácticas al usar espacios comunes: baños, cocinas y escritorios
- Limpiar y desinfectar las superficies después de usarlas, sobre todo en lugares donde circula harta gente.
- Usar correctamente el papel higiénico y botar los residuos donde corresponde ayuda a mantener estos ambientes libres de focos infecciosos.
- En los baños, es recomendable contar siempre con dispensadores de papel higiénico y asegurarse de que nunca falte suministro.
- Lo mismo pasa con los dispensadores de jabón y las toallas de papel, que permiten mantener las manos limpias en todo momento.
- En las cocinas y áreas de descanso, limpiar las superficies antes y después de comer y evitar dejar restos de comida previene la aparición de plagas y malos olores.
- Mantener el escritorio ordenado y libre de restos de comida o basura evita la aparición de insectos y el mal olor, haciendo que el espacio de trabajo sea más grato para todos.
- Si varias personas usan el mismo escritorio, una limpieza diaria con productos desinfectantes te puede servir harto para reducir riesgos.
Consecuencias de una mala higiene en el trabajo
Descuidar los hábitos de higiene puede traer varios problemas serios:
- Facilita la propagación de enfermedades como resfriados, gastroenteritis o infecciones a la piel, lo que lleva a un aumento del ausentismo y puede afectar el rendimiento de todo el equipo.
- La falta de higiene puede generar tensiones o conflictos internos, ya que algunos colaboradores pueden sentirse incómodos o incluso en riesgo.
- En oficinas cerradas, los contagios de enfermedades respiratorias suelen ser frecuentes, ya que el contacto cercano y el uso compartido de materiales facilita la transmisión de virus.
- Para la empresa, esto puede traducirse en costos extra por licencias médicas, reemplazos temporales o una baja en la productividad.
- En sectores donde la higiene es fundamental, una mala práctica puede incluso terminar en sanciones legales o una clausura temporal del local.
Impacto en la imagen profesional y en la percepción del equipo
La higiene personal tiene un impacto directo en cómo te ven en el trabajo. Si una persona descuida este aspecto, su reputación y la percepción del equipo pueden verse seriamente afectadas. En algunos casos, esto puede limitar las oportunidades de crecimiento laboral y dañar la confianza entre colegas.
¿Cómo promover hábitos de higiene personal entre los colaboradores?
Campañas internas, capacitaciones y recordatorios visuales
Promover buenos hábitos de higiene en el trabajo requiere acciones concretas por parte de la empresa. Las campañas internas de concientización, capacitaciones periódicas y la instalación de recordatorios visuales en lugares estratégicos son herramientas que te pueden servir harto para fomentar buenas prácticas.
Provisión de insumos y condiciones adecuadas de limpieza
Para que los hábitos de higiene se mantengan en el tiempo, es fundamental que la empresa entregue todos los insumos necesarios y se preocupe de que las condiciones de limpieza sean óptimas. Contar con dispensadores de jabón, papel higiénico, toallas de papel y gel antibacterial en baños y áreas comunes es indispensable:
- Invertir en insumos de calidad, como dispensadores de toallas de papel y de papel higiénico automáticos, permite optimizar el uso y mejorar la experiencia de quienes los ocupan.
- Tener siempre a mano jabón líquido y dispensadores de jabón facilita la limpieza adecuada de manos y reduce el riesgo de contaminación.
- En empresas grandes, es recomendable que haya personal encargado de revisar el stock y reponer los productos cuando sea necesario.