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¿Cómo limpiar el refrigerador por dentro en 7 pasos?

Publicado por Sebastián Gabler en

¿Por qué es importante limpiar el refrigerador por dentro?

Mantener el refrigerador limpio por dentro es importante para cuidar la seguridad alimentaria en casa y evitar que se acumulen bacterias o moho en los alimentos. Si lo piensas bien, un refrigerador en buen estado ayuda a prevenir la contaminación cruzada y los malos olores, lo que se traduce en una mejor conservación de lo que guardamos.

Cuando se acumulan restos o suciedad, no solo se pone en juego la salud, sino también el funcionamiento del refrigerador: los drenajes pueden taparse, el sistema de refrigeración se puede ver afectado y, al final, el consumo de energía sube y la vida útil del equipo baja. Por si fuera poco, un interior sucio puede atraer plagas como insectos o roedores, así que vale la pena considerar este punto como una tarea de higiene básica en el hogar.

¿Qué necesitas antes de comenzar a limpiar tu refrigerador?

Antes de lanzarte a limpiar, es fundamental tener listo todo lo necesario. Te puede servir harto contar con:

  • Esponja o paño suave

  • Recipiente con agua tibia

  • Detergente suave o jabón líquido

  • Vinagre blanco o bicarbonato de sodio para eliminar olores

  • Toalla de papel para secar bien todas las superficies


Ten presente las recomendaciones del fabricante ya que algunos limpiadores abrasivos pueden dañar ciertas partes internas. Usa guantes para proteger tus manos y, por seguridad, desconecta el refrigerador mientras trabajas. Si hay niños o mascotas en la casa, mantén los productos de limpieza fuera de su alcance y trata de ventilar bien el espacio. Y si tu refri es inteligente, no está de más revisar el manual, porque a veces hay sensores o paneles que requieren cuidados especiales.

Vacía completamente el refrigerador

Para partir, hay que sacar absolutamente todo lo que tengas adentro, desde alimentos hasta bebidas. Lo ideal es ir dejando todo en una mesa o superficie limpia para poder revisarlo con calma. Así podrás detectar envases con fugas, recipientes mal cerrados o alimentos que ya no están en buen estado. Si crees que la limpieza te tomará un buen rato, considera usar bolsas térmicas o hieleras para mantener los productos perecibles en buen estado. Aprovecha de limpiar el exterior de los envases y tapa bien los recipientes antes de volver a ponerlos, así te aseguras de no contaminar el refri recién limpio.

Desecha alimentos dañados o vencidos

Con todo fuera del refrigerador, revisa bien las fechas de vencimiento y el estado de cada alimento. No te preocupes en botar lo que está vencido, presenta mal olor o se ve descompuesto, porque es la mejor manera de evitar que los alimentos frescos se contaminen y de paso ordenar el interior. Incluso es recomendable limpiar los frascos y envases antes de devolverlos. 

Retira bandeja, estantes y cajones

Ahora viene el turno de sacar con cuidado las bandejas, estantes y cajones. Estos espacios suelen acumular restos de alimentos y líquidos que se derraman. Lo mejor es sumergirlos en agua tibia con jabón líquido para eliminar cualquier mancha o residuo. Si están muy fríos, espera un poco a temperatura ambiente antes de lavarlos, así evitas que se quiebren por el cambio brusco de temperatura.

Sécalos bien antes de volver a ponerlos, porque la humedad es amiga del moho. Si tienes piezas de plástico o vidrio, puedes aprovechar el vinagre blanco para desinfectar y quitar olores.

Limpia el interior con productos adecuados y seguros

Con el refrigerador vacío y todas las piezas desmontadas, es momento de limpiar el interior:

  • Una mezcla de agua tibia y jabón líquido funciona perfecto para paredes, gomas de sellado y compartimientos. 

  • El bicarbonato de sodio o el vinagre blanco diluido también ayudan harto a eliminar olores y desinfectar sin dejar residuos peligrosos.

  • Evita productos abrasivos o cloro puro, porque pueden dañar los materiales y dejar olores que después se pegan a los alimentos. 

  • Una toalla de papel te puede servir harto para llegar a los rincones y absorber la humedad. Si te encuentras con suciedad muy pegada, deja actuar la mezcla unos minutos antes de frotar. 

  • Pon atención especial a las gomas de sellado, porque ahí suele acumularse humedad y suciedad; una limpieza frecuente les da más vida útil y asegura que el refri cierre bien, evitando fugas de frío y gasto extra de energía. 

Si tienes un refri de acero inoxidable, hay productos especiales para mantenerlo brillante y sin manchas.

Elimina manchas difíciles y olores persistentes

Si hay manchas rebeldes o zonas con olores fuertes, aplica una mezcla de bicarbonato de sodio y agua directamente sobre la superficie, déjala actuar un rato y después frota suavemente. El vinagre blanco es otra buena alternativa para neutralizar olores, sobre todo en las gomas y rincones. Si te topas con residuos pegajosos, una esponja suave y movimientos circulares te ayudarán a sacarlos sin rayar nada. 

Seca todo y vuelve a colocar las piezas internas

Una vez que todo esté limpio, seca completamente el interior del refrigerador y las piezas desmontadas usando una toalla de papel. Es clave eliminar la humedad para evitar la aparición de bacterias y hongos. Luego, vuelve a poner los estantes, bandejas y cajones, asegurándote de que todo quede bien ajustado y seco. 

Si tu refri tiene iluminación LED o sensores, revisa que no quede nada húmedo cerca de estos componentes. Además, un buen secado evita que los alimentos se peguen a las superficies, así la próxima limpieza será más fácil.

Ordena los alimentos de manera segura y práctica

Cuando llegue el momento de volver a guardar los alimentos, lo ideal es organizarlos según su tipo y frecuencia de uso. Los productos frescos y perecibles van en las zonas más frías, mientras que lo listo para consumir puede ir en los estantes superiores. Es importante limpiar los envases antes de guardarlos y revisar que todos los recipientes estén bien cerrados para evitar derrames. 

Pon los productos con vencimiento más próximo al frente, así los consumes antes y evitas botar comida. Seguir las recomendaciones de organismos de salud pública sobre la disposición de los alimentos ayuda a prevenir la contaminación cruzada; por ejemplo, las carnes siempre en recipientes herméticos y en la parte de abajo, para que sus jugos no contaminen otros alimentos. Si puedes, etiqueta los alimentos preparados con la fecha en que los hiciste, eso te ayuda a llevar un mejor control.

Mantenimiento y frecuencia de limpieza

Para que tu refrigerador se mantenga en buenas condiciones, lo ideal es hacer una limpieza profunda al menos cada tres meses. Si hay derrames, límpialos apenas ocurran y revisa periódicamente el estado de los alimentos guardados. Usar productos de limpieza doméstica seguros y hacer un mantenimiento regular previene la formación de olores y bacterias, y alarga la vida útil del electrodoméstico. No olvides revisar las gomas de sellado y ventilar el refri de vez en cuando. 

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